Leonard Feather y Mary Lou Williams en la primera blindfold test de la historia, 1946Hay algo que me gustaría hacer algún día con vosotros. Con vosotras. Una blindfold test es lo que los más viciosos o enfermos del jazz practicaban antes con asiduidad recomendable. La cosa era sencilla, quedabas en la casa de alguien (o venían a tu casa) y ese alguien ponía en el tocadiscos (ahora en el CD o en el PC, o en lo que mejor venga a cuento) un disco de jazz sin que uno supiera cuál era ese disco ni los músicos que tocaron en él. Y luego adivinar: quién es el trompeta, quién la batería, quién el contrabajo, quién el saxo tenor. El piano también, y, si es orquesta, todo lo demás. Eso, ya digo, lo hacían más antes, cuando gente como Mary Lou Williams cumplía a rajatabla el ritual y se vendaba los ojos tal cual. Hay algo de emoción añadida en ello. Y más de ley.

Junior Mance, Ralph Pena, Bob Cranshaw, Mickey Roker y Vernel Fournier, 1962
Les Tomkins, Frank Foster, Charlie Fowlkes, Roy Reynolds y Jimmy Staples, 1963Lo de taparse los ojos no es obligatorio, como se ve en el resto de instantáneas. Tampoco es necesario que instantáneamente se dé con el nombre de los músicos, aunque es preferible no marear la perdiz. Miento, hay que marearla, sobre todo si pasan y pasan las horas y los discos van cayendo en retahíla uno detrás de otro. Y así ir diciendo sobre la marcha: es menganito, no, es fulanito. Pues mira, no.
Son cosas que me encantaría recuperar. Voluntarios, por favor.