domingo, 23 de noviembre de 2025

Nunca es invierno

Pronto será invierno 


Domingo, creo que 23 de noviembre. Parque, si puede llamarse así, del Agua. ¿Soy la única persona en el mundo que en estos momentos está escuchando a Malcolm Scarpa? Me da el sol de frente. Hoy sigue haciendo frío, pero no tanto como ayer. Ayer hacía frío. El sol se agradece. Aquí todavía no es invierno aunque se acerca. De hecho, aquí nunca es invierno. Últimamente no hay invierno, sino un intervalo de niebla o cierzo antes de que a finales de enero vuelva el verano. Aquí nunca es como le pasa a David Verdaguer en la última película de David Trueba, hermano de Fernando y tío de Jonás. Jonás Groucho. A David Trueba también le da por poner música, músicos, cantantes, grupos o similares que no conoce nadie. En película o en serie de Jorge Sanz. Hay un escritor que tiene que ponerse el segundo apellido en la portada, en la solapa y allí donde se escriba su nombre porque se llama igual que el protagonista de Qué fue de su tocayo. A Malcolm Scarpa lo ponía mucho, y cuando digo mucho es mucho, Juan de Pablos en Flor de pasión. A Malcolm Scarpa no le escuchará nadie aparte del que le da al teclado y de los 249 mensuales del Spotify. ¿Alguien buscará de propio a Malcolm Scarpa en Spotify? 250 ya.

Si utilizara esa expresión, diría que yo no veo series es uno de los mantras que más se repite en mi mente. Yo no veo series pero Qué fue de Jorge Sanz sí. Y Malcolm Scarpa puede que pegase en una serie o en una película de David Trueba. Cuando Malcolm Scarpa era uno de los habituales de Radio 3 cuando empezaba Flor de pasión, se convirtió en una figura que por aquellos tiempos parecía ser de culto. Con el tiempo Malcolm Scarpa se ha convertido en un músico con 250 mensuales en el Spotify. Dio un concierto en Zaragoza hace 30 años, cuando oculto de las masas se disfrazaba de artista de culto. Son las mismas canciones que sonaban con Juan de Pablos. 

Una hora y nueve minutos de concierto que suenan de nuevo un 23 de noviembre, quizá justo treinta años después.

martes, 28 de enero de 2025

Tampoco es nada


Ya es el siglo pasado

Es decir. Estamos en 2025. Este blog, todavía existe este blog y todavía existen los blogs (¿interrogantes?), cumple pronto 20 años. Que ya se sabe que tampoco hoy es nada. Hace 20 años yo tenía 20 años menos. Y ahora 20 años más, que parece que es lo mismo pero que no es lo mismo. Sumar no es lo mismo que restar y además el orden de los factores siempre altera los productos y más cosas que habría que rebatir a Pitágoras y esas gentes. Con todos los respetos y el reconocimiento. A su lado no somos poco. El tema es que X se llamaba de otra manera y como cuando empecé en blogia cuando hay algo nuevo suele hacer tilín y ese tilín ahora se llama bluesky. Y Jon Fosse y por fin me he puesto con la sangre fría del pueblo de Holcomb y la crónica sin carne de Truman Capote y hasta me he puesto con el Ulises de Joyce hasta que el cuerpo aguante pero el cuerpo aguanta y hasta me pide más. Si estoy ahora en los cielos azules es porque esta tarde y ya no sé cómo he descubierto a mi soulmate (y ya no sé qué enlace poner, pongo éste que está en esos cielos) en esos mismos cielos. Y ha sido como si se me abrieran los cielos. Y sí, si lo dudáis o no lo tenéis claro u os lo preguntáis, para escribir, lo primero que hay que hacer es leer, aparte de tener algo que decir que me dijo un poeta de Paniza que me firmó en su día una dedicatoria y en esa dedicatoria el poeta de Paniza me llamaba joven amigo y pacientísimo oyente y de eso hace ya más un poco más de 20 años y yo ya tenía años a pesar de que sigo dando la sensación de que tengo muchos menos años y yo me noto que sí pero los demás me dicen que no, que tú no puedes tenerlos, esos años. 

Y la otra dedicatoria que me han hecho en toda mi vida es la tuya

Y es 2025.

lunes, 2 de diciembre de 2024

Perdones y Olvidos



Hago un descanso del enésimo trasiego de libros, discos, vinilos. Yo siempre llamaré discos a los vinilos y más aún a los cds. Todavía no me sale decir una colección de cds. Ahora que los cds también forman parte del pasado imperfecto.
Entre Cortázar, Grass y el Lady Sings the blues, ahí mismo, codo con codo con la belleza eterna de Billie Holiday, aparece ella. Ella es un libro, de poemas. De poesía y de jazz. Tiene dedicatoria. Leo la dedicatoria, que va dirigida y escrita para mí. 20 de Agosto del 2020, que parece el nombre de una canción de tiempos de la pandemia, esa cosa que uno ya no sabe si existió. No me importaría que la dedicatoria fuese eso, una canción. La tomo por tal. Lo que dice la dedicatoria podría ser la letra de… pongamos de Sabina. Leo la dedicatoria y no me perdono. Me doy cuenta de que he cometido no un delito, sino pecado continuado. Estabas al lado de Billie, evidente que era la mejor compañía. Pero todo este tiempo que he estado pecando necesita su pertinente penitencia. A saber.


En todo este tiempo, más del querido, más del merecido, han ocurrido cosas. Unas pueden contarse. Otras se quedan para mis memorias. Escribo desde el iPad. iPad con P interna mayúscula. Los iPhone o el iOS o como demonios se diga y escriba no es lo mío. Lo he intentado y no. Sí el iPad, más tosco y por ello quizá más de mis gustos. También el MacBook, todavía en fase de pre-todo. Pero el iPhone no. Ay, cada vez que me acuerdo del iPhone me acuerdo de ti.


Han sucedido cosas, demasiadas, como en un partido del Zaragoza. Sí, doce años seguidos en Segunda. Un dolor, un castigo, igual hasta divino. Sólo sigo al Zaragoza. Lo demás, incluso el snooker, ha terminado. Llevo gafas progresivas pero una cosa es llevarlas y otra acostumbrarse a ellas. Veo muchas películas, pero no las películas que ve todo el mundo. El 47 me hizo llorar y Eduard Fernández está para decirle que viva la madre que le parió. Va a ser verdad que es más difícil hacer reír que llorar, será por eso. Revivo algunas escenas de Una noche en la ópera para desmentir momentáneamente el aserto. O Chaplin o Keaton. O el amante de Diane Keaton en la primera mitad de la década de los 70.


Hay letras, palabras y pensamientos que son propiedad del alma. ¿Quizá podría ser todo esto el capítulo primero o acaso un molesto prólogo de mis pretendidas memorias? Me sacan del contexto y de las ganas de leer el libro los prólogos que parecen el trailer de una película que te cuenta toda la película. Sencillamente no puedo. Regreso al comienzo del párrafo. Hay letras, palabras y pensamientos que son propiedad del alma, maltrecha, pero al fin y al cabo sigue llamándose alma. Dicen que hay Dios, por si tiene el cartel de ocupado en la puerta ruego a nivel más terreno el perdón de mi pecado continuado. Tengo a mi soulmate abandonada. Será o no descargo, en el pensamiento-alma-corazón-y-vida hay un pedacito grande de mi Olvido. Echo la instancia, arqueo la espalda. Siento un peso que se me quita de encima. 


Ya me duele menos la cabeza. Creo.


martes, 15 de octubre de 2024

Mediterráneo


14 de octubre de 2024. Mi habitación. Técnicamente ya 15. Dentro de dos meses, navidad. Hoy todavía no es navidad, es octubre y es otoño. Escucho a Serrat cantar en catalán. Otra balada en otoño. Es una versión del Suzanne de Leonard Cohen. Aplaudo la casualidad, que dicen que no existe y yo asiento. A Serrat le darán pronto un premio de una institución en vías de extinción que ya le dieron a Leonard Cohen antes de que Cohen confirmara con su muerte que las leyendas nunca mueren. A Serrat le queda cuerda aunque ya sea una leyenda. A Serrat un día se le llamará de todo, pero será casi demasiado tarde. Y ese día Serrat se reirá como se reirá Sabina. Casi de la misma manera. Los premios éstos te hacen viejo y te recuerdan que cada vez te queda menos para que te rías. Por última vez, porque ya se sabe lo que dicen de cuándo se ríe mejor. 

Serrat le cantó a más nombres de mujer. Irene, Helena, Lucía y Penélope. Todos hemos conocido a alguna chica que se llamaba así. 

Todos tenemos una prima segunda que se llama Susana.

lunes, 22 de julio de 2024

De símbolo Fe


Detrás está el sol 


22 de Julio año 2024. Parque Grande José Antonio Labordeta. El año que empezó raro y que sigue siéndolo. Me está dando el sol. Lo tengo que tomar. Lo dice mi baja vitamina D. Hace ocho años que no me hacía los análisis. Ni siquiera conocía que había algo llamado ferritina. Que viene de hierro, pero no es no tener hierro, que no tengo, sino que ferritina es tener mucho hierro. Cosa que yo por lo menos no entiendo. Así que me está dando el sol porque me lo pide la vitamina D. De dedo. Igual que P de Pamplona o T de Teruel. Realmente hay sol y sombra. Hay árbol, ergo ello. Y un poquito de cierzo. El viernes empiezan los JJOO. París 2024. Cada año bisiesto hay JJOO. Menos hace cuatro. El mundo llevaba mascarilla. Los JJOO de verano. España es campeona y se han acabado todos los males. Que se lo digan a mi D. Todavía llevo mascarillas en la mochila. M de mochila. De José Antonio Labordeta. 


PD. Bajo la cabeza y veo algo como uno, dos, tres… treinta marlboros por el suelo. Alguien o alguienes se han fumado cajetilla y media. O lo que sea. El banco, pintado por artistas desconocidos pero maravillosos, se llama Banco de la salud y el deporte.


Todo está interconectado. 

lunes, 6 de mayo de 2024

Vidas pasadas


El Real Zaragoza. Eran otros tiempos.

Pues sí, Her (2013 de Spike Jonze) ha quedado desfasada. 2001, la de la odisea en el espacio, no. Todavía no. Her es una buena película y creyendo que contaba el futuro le ha pasado el presente por encima. 2001 es mejor, es la mejor y todavía faltan por suceder cosas que suceden en la misma.


Lo que sucede también es el bucle temporal en el que vive el Zaragoza. No puede ser lo que le sucede al Zaragoza. Pasado, presente y futuro en en infierno de once años para doce en Segunda. Va para dos generaciones que sólo conocen a un equipo perdedor. Con lo que este equipo ha ganado. El pasado. Hay que buscar en la hemeroteca para saberlo, ahora que la memoria histórica parece que no está de moda. Sin memoria no hay identidad. Lo dicen en una película chilena que me ha hecho llorar. El Zaragoza me ha hecho llorar en el pasado, en el presente y me da que en el futuro. La ciencia ficción no está de moda. Ya no se hacen películas de ciencia ficción por si la cosa queda desfasada. Hubo un tiempo en que… el Zaragoza era.


Nos estamos quedando desfasados.

jueves, 15 de febrero de 2024

De columbas, huevos, vampiros y corazones


Fotograma de El conde, Pablo Larrain

15 de febrero 2024. El año está resultando raro. Ya me temía algo pero la cosa se ha confirmado. De momento todo sigue igual, lo cual puede ser motivo de protesta, señoría. Según se mire, elevamos o no elevamos la queja. A más alto si acaso. Más claro es imposible. El Parque Grande José Antonio Labordeta acoge hoy a esquiadores con patines. Si es que eso existe, que vaya usted a saber si existe un deporte como ése. Este año hay JJOO. O sea, que ahora estamos en las Olimpiadas. Que a veces lleva tilde y otras no. Yo me recuerdo diciendo así, Olimpíadas. Que suena a más griego antiguo. El idioma que ya no existe desde que no existe el COU. Creo. O así.


Estoy viendo y oyendo zurear más palomas que de costumbre. Hay un revival de la columba. Si le preguntas al asistente virtual seguro que te sabe su origen. Realmente aunque no se lo preguntes, él o ella ya sabe y se sabe lo quieres saber o lo que te lo preguntas. Seguramente lo esté leyendo mientras escribo. O mientras lo pienso, que en definitiva viene a ser ya lo mismo. Se nos comen vivos, como dicen que hacen las palomas con sus crías. Al menos acaban con ellas. Quiero creer que ni una cosa ni otra, pero al menos que sólo sea lo segundo.


Quien se come los órganos de la gente es El conde, la última película de Pablo Larrain. El Conde es un vampiro metido a dictador y aunque no es su mejor título Larrain sigue tocando los huevos. Qué fue antes, el huevo, la paloma o la gallina. Según el asistente, el huevo. Porque hubo otros animales antes que gallinas o columbas. Y que hombres. Aunque a veces no lo parezcan porque las apariencias engañan. Que se lo digan si no a las víctimas del vampiro.

lunes, 22 de enero de 2024

Volare

 

Jon Fosse


Un helicóptero surca (por segunda vez) el parque José Antonio Labordeta. Por cierto, 22 de enero de 2024. Iba a poner 23, el año. La costumbre. El caso es que un helicóptero surca un parque y ya estamos en el año que viene después de 2023. Tenía ilusión de escribir 2023. El caso es que nadie sabe por qué surca los cielos un helicóptero. Para qué sirve un helicóptero. ¿Los helicópteros pueden surcar los cielos en la gran ciudad? ¿Los helicópteros se alquilan? ¿Te puedes subir a un helicóptero porque sí? O dónde aterriza un helicóptero. ¿Tienen plaza propia, se tienen que ir al aeropuerto?


Da tiempo a pensar las cosas y de otra manera en un parque como el de José Antonio Labordeta, que mandó a la mierda muchas cosas, entre ellas a ellos. Aquella vez. Hace un poco de fresco. Y yo sigo leyendo a Jon Fosse (que escribe sin parar sin poner comas ni puntos y mucho menos punto y coma o dos puntos igual que alguna vez hice yo antes de saber que existía Jon Fosse que es noruego como de ascendente noruego era Bob Fosse el de Cabaret pero también el de Lenny y el de All that jazz aunque lo de ahorrarse los signos de puntuación no pude inventarlo ni yo ni nadie porque ya estaba inventado lo que no sé es quién y cuándo ni cómo igual era que la máquina de escribir se encasquilló o era de baratillo y le faltaban teclas o fue que no lo repasó el que lo inventó) que escribe siempre igual que todos los que escriben, sólo que se le olvidó poner puntos, comas; incluso puntos y comas. Un escritor total. Y Nobel.


Lo siento, hace fresco y por aquí no pasa ya ningún helicóptero más. Y yo que creía que a los helicópteros también les gustaba jugar.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Ladran (o no)


15 de noviembre

15 ya de noviembre de 2023. Voy a escribirlo así. Quince ya de noviembre. Se lee casi mejor. Decirlo en número parece que lo mires en un calendario. Y si escribes quince, además lo lees. Quince. Como suena. En alemán suena todo más raro, pero ése es otro tema. Un perro suelto ladra casi lastimero en el Parque Grande José Antonio Labordeta. Silban a otro perro. Silbar y obedecer. Hacen 20 (veinte) grados de tiempo muy suave. Si no hay cierzo ya se sabe. Los perros ladran más si hay cierzo, si no. Pregunta. La observancia podría responder.  Si en el transcurso de una semana uno se queda observando a los perros (¿tienen que ser los mismos?) si ladran o no ladran según haya cierzo o no soplando. Para ello es imprescindible que un día al menos haga cierzo. O viceversa implícita. Otra cosa es que además lo hagan o no de forma lastimera. Diversos tipos de ladrar. Si los perros hablasen podrían contestar ellos mismos y de paso nos ahorrarían la observancia de toda una semana. Estaría bien que un perro (puede ser cualquier tipo de raza) apareciese en un programa vespertino diciendo que hoy, como no hace cierzo, me entra la pereza y no ladro; por eso te hablo (risas y guiño cómplice a la enviada especial al Parque Grande José Antonio Labordeta). Estaría bien.


Cierzo no, pero hay un poco de rasca cuando se va el sol. Es hora de levantarse. Ahora no se oye a ningún perro. Hablar, digo.

lunes, 26 de junio de 2023

Antes y después


El árbol-embarazo


26 de junio de 2023

Hace un año tenía el COVID. Un año después, del COVID no hay ni rastro. O lo parece. O lo es. Reviso películas de Esteso. Sí, de Esteso. Pero sin Pajares. A Esteso lo noto más suelto sin Pajares. Busco la sombra porque el sol reina con su justicia. Hay un árbol-embarazo en el Parque Grande José Antonio Labordeta y le hago una foto. Hace un calor de cojones. Pero yo salgo a dar una vuelta pensando a ratos. Sólo a ratos. O sea, todo el tiempo. A ratos hay una nube que tapa el sol. O es el sol el que se toma un respiro. De repente caigo en que estamos en 2023. Ya. Cuando eran otros tiempos 2023 era un año en que yo era más mayor y me imaginaba cómo sería todo en 2023. Ninguno pensaba que hasta podría escribir esto en un móvil. Las cartas, antes, eran siempre en una hoja en blanco, de las que sacan de los árboles. Y había que escribir a la primera. No valía tachar ni se podía darle al delete. Y tampoco valía tirar la hoja a la papelera. Aunque se hacía. Hace esos años no se podía hablar con nadie por una videollamada. Incluso pasabas desapercibido. Vuélvase a leer la frase. Hoy incluso el COVID es parte de la historia. O lo parece. O lo es.

lunes, 29 de mayo de 2023

Érase que se es, fue y será

 Con permiso, la novedad 


No hay novedad nunca


Lo único que no cambia 


Las edades del hombre


Giran y más giran


Las actitudes


Los errores


Disimulamos, si eso


Los lectores


Las heridas


Los cabrones


La tortilla de patata


Sin cebolla


Los de siempre


Ésos


Los de siempre


Un puño en alto


Los basta ya se mueren


Y te ríes


Y no lloras


(Mi soulmate tiene perro, nuevo libro y desde el Parque José Antonio Labordeta juego a que verso).


Ñascu también está tristón 




miércoles, 5 de abril de 2023

Adiós al lenguaje

 

Godard (AFP)

4 de abril de 2023. Supongo que hay alguien ahí. Técnicamente ya es día 5 pero la cama aún está sin deshacer. Todavía es hoy. Mañana pues es el último día de la semana, que a partir de jueves para algunos será más santa. Hoy ya he visto dos películas y no sé por qué no quería más Spotify. Free. He escrito crítica de una de las dos películas, para FilmAffinity, de ésas que parecen telegramas. Todavía, y lo que queda, que será mientras mis dedos escriban, ésas o sólo de solamente llevarán siempre tilde. Me cuesta acostumbrarme a escribir de la manera ortodoxa el teclado de un ordenador. Nunca es tarde. Cómo seguirá todo por ahí. Supongo que igual. De bien o de mal. Leo a Aberasturi. O más bien lo que pasa por su cabeza. Creo que desde que escribo de manera ortodoxa las ideas, al llevar el ritmo de mis pulsaciones, pueden tomarse su tiempo. Se tacha menos. Lo que sí hago mucho es deletear. Llamemos a la RAE y que tenga en cuenta el palabro. Que visto lo que hay no sería tan barbaridad.

El lenguaje se muere, o lo mueren. Godard ya le dijo adiós hace unos años. Nosotros también despedimos a Godard antes de que cumpliera noventa y dos. El lenguaje no se cuida solo. Las palabras no pueden defenderse. Dan significado a las cosas e incluso al mundo pero en el fondo adolecen de entidad. Somos muletillas. El medio es electrónico. Las conversaciones son cifrados y encriptados. Suena un poco así, en verdad. Cripta. En el fondo quien dirija todo esto no va tan desencaminado.

Ayer, o sea, el lunes, lo mismo que otros días, lo dije. Ya estamos en 2023.

2023.

Acaba de pasar el camión de la basura.


viernes, 4 de noviembre de 2022

No-tas de un viaje de vuelta

 

Descubramos


No. No has escuchado bien el Dream a little dream of me hasta-que-no-escuchas-bien-el-contracanto-de-Satchmo cuando Ella hace el canto.


Bird. Aka Charlie Parker. Aka Eastwood del 88. El pájaro escucha que por la radio del coche emiten la versión que King Pleasure le ha hecho en vocalese de su sempiterno Parker's Mood. Vaya mierda. Viene a decir el acompañante. Y Parker, que escucha bien escuchado, le dice a su acompañante Shut-up.



Deconstructing Harry. Antes de que Woody Allen se destruya-deconstruya (sí, existe el palabro, sí, existe palabro) en varios sosias-proyecciones con o sin gafas, suena Twisted, suena Annie Ross, suena otra-versión-vocalese de un tema de Wardel Gray, suena durante los títulos de crédito iniciales, suena Twisted mientras Judy Davis sale una-y-otra-vez-en-moviola-en-repeat del mismo yellow cab visiblemente voy-a-darte-pal-pelo. Hay que escuchar mejor a Annie Ross. Mejor, hay que escuchar a Annie Ross. Con o sin Hendricks y Lambert, hay que escuchar.


Escuchar-descubrir a Lorez Alexandria. Decía el Cifu: se puede cantar jazz, no-por-ello-eras-cantante-de-jazz.


Ipse, Jackie Paris.


Los dos sabían cantarle al jazz.


Annie Ross.


Y Chet Baker por aquí.



domingo, 14 de agosto de 2022

La mujer que sabía demasiado


En el rodaje de Misfits


Fue hace poco, quizá ninguno nos dimos cuenta. ¿Tú te diste cuenta? Fue hace poco, pero fue hace sesenta años. Ya sesenta años. A Marilyn Monroe la mataron. Hace sesenta años, A Marilyn no le dio por quitarse de en medio. Como todo el mundo sabe, JFK y su hermano Bob. Y Marilyn. Los tres. Y aquello se tenía que terminar. Y terminó. Como todo el mundo sabe.


Marilyn nunca tuvo padre al que se le pudiera dirigirse así, llamándole Dad. Se confirma que sí que tuvo, como todo el mundo. O más bien, alguien al que se le pudiera llamar así. Con nombre y con apellidos (Y no era Mortenson). Lo sabe todo el mundo sesenta años después. Y fue hace poco que todo el mundo lo supiera. Quien no lo puede saber es Marilyn. Lo sabe todo el mundo menos la persona que más lo quería saber. Ella, la madre que la parió, tuvo muchos hombres cuando engendró a la que luego llamaran Marilyn. No quiero hacer juegos de palabras. Para una vez que escribo, voy a escribir bien. Joder. 


Marilyn se murió hace ya sesenta años. Quizá no te diste cuenta pero fue hace poco. Quizá estabas ya de vacaciones. Todos necesitamos las vacaciones. Hace sesenta años y hoy. Escucho a Gil Scott-Heron quejarse del jazz robado por los blancos. Y de que, como todo el mundo sabe, hace cincuenta años también, la revolución no vaya a ser televisada. Me acuerdo del día que leí a mi soulmate escribir que Sammy Davis Jr. hizo lo que no hicieron la mayoría de blancos en ese país. Estar muy junto con Marilyn. Marilyn estuvo muy junta con muchísima gente y a veces no era como con el bueno Sammy Davis. Sammy Davis era del clan Sinatra, como Dean Martin o como Peter Lawford, el cuñado de JFK y de Bob. De los  Kennedy. El día que mataron a Marilyn Bob y Peter Lawford estuvieron en la casa de Norma Jean. Hace sesenta años. Los tres estuvieron muy juntos ese día, lo malo es que fue la previa de lo que ya se sabe que pasó. 


Y a las diez de la noche Marilyn se murió. 


Scott-Heron todavía se sigue quejando.


miércoles, 11 de agosto de 2021

Los patos también vuelan

Sobre lo infinito, Roy Andersson, 2019
 
11 de agosto. 2021. El día todavía es muy largo. Los patos fluyen por el estanque del parque. Ser pato y zambullirme, desaparecer como hacen los patos de los estanques de los parques. Si Roy Andersson fuera de Zaragoza grabaría con el móvil a este pato que hay en el estanque del parque. Roy Andersson es sueco y hace películas con un solo plano, que ya de planos-secuencia han pasado a llamarse planos-Roy Andersson. Los suecos no son neutros, creo, la mayoría de los suecos son rubios pero en los juegos olímpicos veo cada vez más afro-suecos y las afrosuecas son bastante guapas. Roy Andersson (todavía, que yo sepa, váyase a saber usted) no ha grabado patos pero sí palomas que reflexionan sentadas en la rama de los árboles. Quizá las palomas, pocas, que hay en el parque se echan a volar porque un segundo antes han dejado la reflexión. Aunque en la última película de Roy Andersson las personas también vuelan.

A Roy Andersson el pato del estanque del parque se le quedaría mirando o igual era al revés y es Roy Andersson el que se le queda mirando al pato en el estanque del parque. Y en el último momento el pato se echa a volar, los patos vuelan, menos el pato Donald que suele salir por patas. Aquí se llamó pato Lucas al pato Daffy, que era negro en contraste con el pato Donald que era blanco y Daisy también, que era su novia o su follamiga aunque mucho menos inocente que su novio o su follamigo. Lucas el pato no tenía novia ni follamiga. Lucas el pato ni siquiera tenía a nadie y por eso tiene todo el rato cara de mala leche. Lo que pasa es que a un pato no lo entiende nadie aunque eso no es excusa porque a Donald el pato todavía se le entiende menos y tiene novia o follamiga aunque a veces esputa y los ojos se le ponen rojos. Daffy tiene el teléfono de Donald pero nunca le llama y Donald dice que si Daffy no le llama él tampoco. Cuestión de derecho contractual. Tampoco hay superpatos como sí hay superratones aunque Mickey, que tiene novia pero no follamiga y es además otro rollo, tampoco ha dicho nada. Igual es que no tiene el teléfono del Super. Lo que más le jode a Daffy es cuando tiene que ponerse la mascarilla para entrar al Mercadona. Repito. La mascarilla, un pato. Daffy.

Hay quien tiene mala leche y hay quien tiene mala pata.

domingo, 8 de agosto de 2021

La eternidad de las rocas

 

Fotograma de La eternidad y un día, Theo Angelopoulos, 1998


Ocho de agosto. Ocho del ocho. 2021. Continúa el día más largo. Agosto es un mes corto y también un mes largo. Agosto también es un día muy largo. El tiempo entre el último post y éste no es largo, es indecente. Me acuerdo mucho de este blog. Me acuerdo de cuando me entraba cargo de conciencia: quince días sin escribir. Parecía la eternidad. Qué es hoy una eternidad. La eternidad no se termina nunca si es que hay algo que alguna vez se termina. Tú nunca te terminas y será por eso que también me acuerdo mucho de ti. De cuando tú y yo y eso. Me acuerdo de muchas cosas que no se terminan y que a veces están cerca de la eternidad. Estar cerca de la eternidad tiene que molar. Es estar cerca del final de algo. Por mucho que digan la eternidad tiene algo de final de un camino y si te asomas lo ves, ahí abajo. El final. O lo que sea que hay después de la eternidad. Eternidad a veces suena mal, como una condena. La eternidad y un día, lo dijo Angelopoulos y yo lo que dicen los dioses es dogma.

Bruno Ganz en La eternidad y un día. La nariz de Bruno Ganz, chata y eterna. La nariz de Bruno Ganz no era alemana. La nariz de Bruno Ganz era suiza. Suiza es eternamente neutra, como el betún. El betún es una palabra aguda. Me gustan las palabras como betún, que prácticamente nadie usa. Nadie dice voy a comprar betún. Nadie usa tampoco betún, entonces para qué ir a comprar betún. Me gustan las palabras agudas porque la tilde las termina, convirtiéndolas en eternas, o sólidas como una roca. Una roca es eterna también, a no ser que alguien o algo las quiebre o las rompa. Entonces una roca, hay que tener bastante fuerza para quebrar una roca, se convierte en la madre de más rocas, que no crecen pero sí pueden multiplicarse y así hasta la eternidad, hasta que llega un momento en que la partícula de la roca más minúscula sea indivisible y entonces la roca por fin habrá terminado su eternidad. Un día sucederá eso. Angelopoulos no jugaba con las palabras.

La roca ha llegado a su final, a su eternidad. El día más largo es ya eterno.

martes, 29 de septiembre de 2020

Rimando al miedo

 


El miedo lo definen fácil. Se explica peor. El miedo se vive, te muere, te atrapa, te devora, te jode, te reprime, te abarata, te aplasta, te destierra, te castiga, te domina, te roba, te seduce, te mira y te come.

Te ama. 

(Mi soulmate ha hecho del miedo poesía. Mi soulmate es poeta – mi soulmate es poeta, no me gusta la palabra poetisa- y le han publicado En clave de jazz (Lastura Ediciones, 2020), un poemario que debe degustarse como los buenos vinos, a sorbos de amor, desamor y de jazz. Esos vinos que tanto le gustan a mi soulmate y que envejecen mejor a la par que su sabor).

(Mi soulmate en uno de esos lamentos de amor y de jazz ha hecho del miedo poesía y me ha inspirado escribir).

El miedo rima con duda y con desamor, con celos y con certezas, con cualquier canción de Billie y con el Strange Fruit, con rendirse y con derrotas, con angustia y con naufragios, con futuros imperfectos y con pasados incesantes. El miedo es la boca del lobo y no encontrar la ballena blanca pero la ballena no la ves pero está ahí. Al miedo lo conoces cuando te dices eso del Everything happens to me.

(Mi soulmate al miedo lo rima con amor y con tristeza, con desastres y con ilusiones rotas. Mi soulmate ha hecho del miedo poesía y al rimarlo hace lo que no hace nadie. O lo hace como nadie).

Con el miedo tú eres presa y el miedo la calamidad atractiva, pero estamos tú y yo y el miedo también llora y le daremos consuelo y boleto el día que tú (me) quieras. Nunca se abandona al miedo. ¿Necesario miedo? A veces nos hace falta un buen maestro.

El miedo también puede ser y es poesía.

martes, 8 de septiembre de 2020

Dos es

 


Escuchar a Judee Sill tarde. Todo llega y es tarde según se mire y de todas las maneras. Judee Sill. Vivir toda una vida sin conocer su existencia, sin saber que alguien se llamaba Judee Sill, que alguien tuviese ese nombre y cantase y compusiera y viviera. Judee Sill. En 2020, este día tan largo, a veces da para descubrir a gente maravillosa. Y Judee Sill lo era. O lo sería, más que nada porque lo digo yo. Que igual era una hija de puta, pero como no lo sé, me quedo con mi idea, con mi convicción o al menos fantasía. Judee Sill duró un par de discos y luego se murió. No tuvo tiempo ni de retirarse de la escena o de que le hicieran un documental sobre “esa cantautora que duró dos discos y que lleva más de cuarenta años retirada de la escena”. No, porque en 1979 la droga la murió. Judee con dos es y una guitarra. Me gusta Till Dreams Come True y su canción estrella se llama The Kiss.

Gracias, Judee con dos es.


miércoles, 5 de agosto de 2020

2020 tiene nombre de sirena




¿Dibujamos sirenas?

Suena otra sirena ahí afuera. Afuera es la calle, afuera, la gente, el mundo, la vida, el virus, el miedo, el no miedo, el verano, el calor, los cuarenta grados, el año 2020, que parece que más que un año es una condena, no por nada sino porque parece que nunca avanza y que nunca se va a acabar, un año del que no nos damos cuenta porque nos detenemos en otras cosas, en otras historias, ni siquiera nos paramos a pensar en que tenemos un rey que es un ladrón, en parte porque ya lo sabíamos, en parte porque parece normal que haya una persona más igual que las otras y pueda hacer cosas que esas otras personas no pueden o no se atreven a hacer. El Pisuerga creo que sigue pasando por Valladolid, así que algunos aprovechan para que, en lugar de que de Guatemala se pase a Guatepeor, van y se marchan, pongamos a la República Dominicana a que el descanso sea dominical y eterno. Bien lejos de donde te puedan molestar. Si hay alguien que en este país, el país es España, se atreva también a decir que nuestro mayor ladrón es un rey.

2020 y hace calor. Estamos en agosto, que casi hay que pensar para que no se nos olvide que los días pasan, que 2020 no es un día muy largo, aunque a veces más que lo parece, lo es. Y con mascarilla incorporada, encima. ¿A dónde te gustaría venir conmigo, si viajar no se hubiera convertido en lo que es ahora, en la nueva quimera del oro? No sé tú, pero cogería el primer vuelo o transatlántico si se pudiera o hubiese enlace con el punto del planeta que parases con tu dedo y tus ojos cerrados. No sé tú, pero creo que nos saltaríamos algunas normativas si saliese por ejemplo Nueva Delhi.

Apunta, Nueva Delhi.

2020 viene antes de 2021 y después de 2019. Conviene recordarlo cuando suenen las campanadas, no vaya a ser que creamos que el año que tiene que venir sea un añadido en forma de uno a lo que este año está siendo, un día muy largo, etc, etc.

¿Sonarán sirenas en 2021?

Ibrahim Maalouf tiene nombre de escritor pero lo que este chico hace es tocar la trompeta. Lo escucho por Tidal. Sus títulos de lo que canta rezan Doubts, Suspicions, Waiting, Questions & Answers. Tenía olfato el chico ya en 2012, el año en que decían se iba a terminar el mundo.

Las sirenas son un personaje mitológico que dan nombre a lo que más suena estos días (2020…) por la calle, o sea, afuera, o sea, el mundo, la vida, lo que queda del día (2020...). Lo que no sé y no quiero mirarlo en el chivato y espía de google es por qué se llaman a eso que suena por la calles sirena. Las sirenas suelen estar muy buenas. Su cola de pez o de pescado (porque las sirenas que yo sepa no están muertas) las hace un poco menos apetecibles valga la paradoja, o eso es lo que te dejarías si las sirenas fueran comestibles. ¿Alguien se ha comido una sirena? La sirena más buena del cine fue Daryl Hannah y se metía en la bañera de Tom Hanks. Hubo más sirenas y creo que ya en el cine en blanco y negro pero ahora, en 2020, o sea, en el día de hoy, y con los adelantos que hay, menos para las vacunas, de seguro que las más pudientes se habrán operado. Y ya no estarán tan buenas. Y ya no les quedará nada de sirenas.

Espero. Que no se hayan operado, digo. Corren tiempos imposibles. Ahora sí sabemos el significado concreto de la palabra tiempo. Con el tiempo lo hemos sabido. Nos ha costado su tiempo, pero ya. Lo veis, 2020 no iba a ser un día tan malo. Realmente.

Por eso con el tiempo hay gente que sabe y se fuga. Gente que es más igual que los demás. ¿Se habrá acordado de meter en el maletín alguna mascarilla?

Puta vida. Me gustaría enamorarme de ti o de alguna sirena.


viernes, 28 de febrero de 2020

Mañana será bisiesto


Fotograma de Año bisiesto, 2010. Película mexicana, interesante y cruda. 


Escribo desde la última vez. Escribo desde ya no sé cuándo. Escribo porque me lo pide mi soulmate. Escribo no porque per se me lo haya pedido mi soulmate, sino porque acabo de ver que mi soulmate escribe again. Que escriba mi soulmate again es un bien y una llamada de socorro, una especie de aviso: escribe, me dice, escribe, me digo, por favor. Y escribo. Escribe mi soulmate y vuelve a escribir bien. Again. Escribe sobre pianistas con cascabeles en la rodilla, escribe con caricias, escribe lisa y llanamente bien. Aunque escribiera tan bien como ella, yo no podría escribir mejor. Escribiría palabras insensés, que diría Jacques Brel. Escribo cosas que sólo leo yo. Escribo cosas que nadie más leerá. Escribo cosas que me guardo en el PC. Escribo cosas que me guardo en el PC y que sólo le daría a leer a alguien como mi soulmate. Escribo cosas que le daría sólo a leer a mi soulmate porque en el fondo se parecen mucho a mi soulmate.

Escribo cosas con alguna palabrota. Escribo cosas que en ocasiones no me gustan. Escribo cosas que a veces no vuelvo a leer. 
Escribo cosas que a veces no recuerdo. Escribo cosas que antes no hubiera escrito. Escribo cosas que me salen del corazón y otras veces desde más abajo. Escribo cosas sin parar. Escribo cosas para que algún día las leas tú. Y tú. Y solamente tú. Escribo cosas que hablan por tus ojos. Escribo cosas para que tú seas quien les dé el sentido. Escribo cosas de jazz, de cine, para variar, pero también ya de la vida, de la vida jodida, de sexo, de amor, de miedos, de películas otra vez, de Billie Holiday o de Lester Young, de todo lo que no me atrevo a decir cuando no me atrevo a decir. De la música que no escucho tanto desde 2020, de Jorge Drexler, de las mujeres que son hermosas, de mis años, de mi edad, de mi soledad, del snooker, de Ronnie O’Sullivan, de las cenas, de las comidas, de las magdalenas que me hago de zanahoria, del tic tac de un reloj, del Zaragoza, del número 29 
de febrero, de Carlos Gardel, de las fotografías de las actrices de los años 30, de Jean Arthur, de Margaret Sullavan, de mi soulmate (y culo inquieto) allá donde esté, de las portadas de discos chulas, de los libros que leo sin querer saber de ellos, de lo pronto que me voy a dormir, de caminar, de no bailar, de amar, de lamentar, de recordar, de dormir y de despertar.

Escribo y me callo, porque a veces es la mejor forma de hablar. Mañana es un año bisiesto.