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martes, 17 de marzo de 2015

Porque sí (Cifu, Maestro. Amigo)

Cifu al lado de Tete, fumando, como Dios manda. DEP

Me entran ganas de llamarte Billie Holiday y tú me dices Lester Young hoy esta noche y tú dices tampoco te voy a besar pero te quiero lo sé y tú y yo nos vamos a llorar esta noche me entran ganas de llorar contigo Billie Holiday me entran ganas de callar solos a poner ese disco hasta rayar en radio un disco rayado me pone el surco chas porque sí vamos a rayar ese disco que grabaremos mañana no time to cry he llorado en silencio como Cary Grant en Sólo los ángeles tienen alas lloraremos dices tú no sabes llorar a mí me hicieron llorar so many times por eso me llamo Lester Young tú tampoco me besarás esta noche tú y yo lloraremos esa lágrima salada porque sí te llamaré tú dirás It's that sly ole son-of-a-gun again yo diré Son of a gun again contracanto tú te liarás eso llorarás Son of a gun again no sobran motivos y no me besarás esta noche no hay luz ahí fuera apagamos la luz y nos miramos sacamos blue moon esta noche la raya del disco hasta que la noche se acabe tú acabas mi soledad esta noche porque sí digo y who cares so what fuck tampoco te voy a besar jazz quiere decir no te voy a llorar esta noche era besar la raya del disco fuck tú y yo esta noche lloraré Son of a gun solamente tú y yo somos tampoco te voy a besar y rayas fuck Cary Grant me llamas y Son of a gun porque sí.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Jesucristo

Yo

Soy Lester Young. No soy el Lester Young que todo el mundo conoce, ese Lester Young que está muerto. Pero yo también me llamo Lester Young. Y tú, que te llamas también Lady Day, aunque tampoco eres la Lady Day que todo el mundo conoce y que también se murió. Tú eres Lady Day. My lovely, o my Darling. Los dos, ya digo, nos morimos casi a la vez, ¿te acuerdas? (¿Pero no habíamos dicho que no somos esos Lester Young y Lady Day?) Era 1959. Nos fuimos cada uno por su lado. Y te extraño. Como se extraña una canción que no tienes metida en el ipad. Ipad. Olías muy bien, eso nunca te lo dije lo suficiente. Lady Day. Y de la noche también eras mi señora. Señorita. O qué. Si fuéramos en verdad yo Lester Young y tú Lady Day, tú te pintarías por orden de algún fascista de betún porque si no no cantarías en su club. Y yo tocaría en otro club pero en cuanto pudiéramos nos mandaríamos un wasap, oye cuándo acabas (recordar que no somos esos Lester Young y Lady Day ni estamos  en el año 42, por ejemplo. Ni yo mismos sé dónde estoy ni dónde estás tú, por eso te mando el wasap). Y yo cogería el metro si ¿hay metro a esas horas? Y nos vemos en el bar. El bar. Y tú me tocas el saxo, la funda, lo sacas y lo tocas. Y hueles muy bien, eso viene antes de no decirte que me beses, porque tú y yo nunca nos besamos (Bueno, aquella vez en que después nos reímos y reprocharnos ese "¿nos hemos besado?" Damn it, Young boy. Young boy). Y tú pones algo en el jukebox. En realidad ese bar no tiene jukebox en 1942, pero es que hace falta repetirlo, no estamos per se en 1942 ni tú eres Lady Day ni yo Lester Young. O sí. Cantas esa canción del jukebox, mejor que quien canta esa canción del jukebox. Y me dices que la tenemos que grabar con el grupo. El grupo de 1937, que ya no nos vemos ninguno. Qué fue de Buck. Hueles muy bien, pienso, porque yo soy, repito, yo soy Lester Young. Y no creo que te acuerdes del día que es hoy, porque tú para eso de los cumpleaños, ya sabes. Hasta me dices que si es el tuyo, cuando te pregunto si no sabes de quién es hoy el cumpleaños. Lo dices así, con toda la cara del mundo y una copa de alcohol, que si es mío el cumpleaños. O sea, el tuyo. “¿Es mío el cumpleaños?”, dices. Estamos en 1942 y yo te digo que hoy cumplo treinta y tres años. Coño, la edad de Cristo. Eso dices, Jesus Christ, exclamación. Y ahora eres tú quien me dice my Darling, y my lovely y my Press. Y te aprietas y yo siento tus tetas y me das un beso. Damn it, Lady, what have you done (recordar que no somos Lester Young ni Lady Day ni estamos en 1942. En 1942 no hay ipad ni wasp, pero sí jukebox). Y yo digo eso pero también te beso. Y digo damn it y más cosas. Porque tú y yo, salvo aquel beso, no hemos hecho nada, solamente amarnos. Damn it, digo y te beso. Nos besamos. Nada más que nos besamos. Y dices Jesus Christ mejor que nadie lo haya dicho nunca, en la vida. Ni Pilatos. Y me llamas Jesus Christ, sin exclamación ahora, me dices que yo soy tu Jesucristo. Y me quedo pensando en que soy un Jesucristo negro. Habrá que registrar la patente. Por si eso. Por si un presidente negro, o así. Y me llamas también Press, porque para ti, me dices, soy el hombre más importante de los Estados Unidos. Y ahora de la creación, me dice, Jesucristo. Negro, apuntillo. Y sacas el carmín y escribes una jota en mi frente y sacas el ipad y me haces una foto. Y una pe también. Y te pones un poco en los labios. Cuando nos levantamos y nos vamos (dónde nos vamos), queda la marca de tus labios en el vaso de alcohol. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Brother (where are thou?)

Stan Getz y su hijo Steven en la foto de la portada de Stan Getz plays

Si tú estás enamorada de Lester Young, que lo sé y no te culpo, porque tú con Lester y yo con Billie no podemos hacer nada más que amarlos en la distancia y en el tiempo; si te vuelves loca cuando Lester y el contracanto a Billie en las grabaciones del 37; si tú y yo nos morimos por ser Lester y Billie; si por más que lo intentemos no encontramos nada que pueda mejorarlo; si nada puede hacerte cambiar de opinión, y ni ganas que tengo, entonces poco puedo hacer, Lester forever, salvo que te pongas a escuchar esto.

East of the Sun (and West of the Moon) by Stan Getz on Grooveshark
 

Y luego me dices si era un blanco o un negro y mira que esas cosas a mí me la traen al pairo y lo que acaba de sonar enamora igual que si lo tocara Lester, porque de versiones de este tema, dos, la del blanco y la del negro, y hoy te he puesto la que no es del negro. Y el blanco este que cogía y se crecía con el East of the sun les volvía locos a los negros del jazz porque Dizzy le quería y Miles le dijo que “te quiero para mí” y para mí que le quería, sé que puede sonar raro en Miles, pero; y Sonny Stitt se picó con él de manera bop en una sesión de Dizzy, y al final se rendirían o no pero seguro que se querían, y Ella le quería y la bossa nova le quería y la voz de Astrud Gilberto… no voy a decir aquí lo que hizo con el saxo de Getz la voz de Astrud Gilberto.

Y le dijo a Tony Bennett “cántame un poco”. Y se fundió con Bill Evans. Y se rodeó de cuerdas. Y se vino a Europa. E hizo unas cosas en su vida, además de tocar así el East of the sun, unas ésas, otras las buenas. Y unas cuantas veces. Y se fue y no nos enteramos porque parecía que ese tío no se nos iba a ir nunca. Que aguantaría y que no se marcharía. Pero sí que se fue. Y se fue pero con la sensación esa de que volverá mañana. De que se ha ido a por tabaco, de que una vez más ese chico nos está tomando a todos el pelo.

lunes, 18 de junio de 2012

Repeat


Un contrabajo que gemía

Que sí, que estoy escuchando otra vez (y cuántas veces escucharemos nuestros clásicos y cuántas veces lloraremos) el Goodbye Pork Pie Hat, porque tengo que escuchar algo de Charles Mingus (¿me lo pongo en repeat?) y escribir algo de Charles Mingus y si encima escucho el Goodbye Pork Pie Hat, la miel y las hojuelas. Porque el Pork pie Hat es el sombrero de Lester Young y Lester Young soy yo y tú eres mi Lady Day, quedamos en eso. Y escucho a Charles Mingus aunque todos lo llamamos Charlie y escribo un post en forma de remedo de uno de esos temas suyos de caótico orden, aunque ese Goodbye Pork Pie Hat es un blues de los que gusta tocar, cómo me gustaría a mí tocarte, tenerte, Pork Pie Hat. Repeat. Repite cinco veces Mingus y la imagen de Mingus os aparecerá en la pantalla del ordenador. O gemid Ah Um y sabrás tocar el contrabajo como en el Pork Pie Hat. Aviso, serás Charles Mingus.

(Y se murió Lester Young. Y Charles dijo damn it y luego le compuso un hasta luego).

Dije el 20 N: ¿los del balcón sabrán quién eras, Charles? Seguirán sin saberlo. Seis meses de mierda después. ¿Han escuchado alguna vez? Así, en general, ¿han escuchado? Ah Um, gemid, o repetid Mingus cinco veces. Desaparecerá la visión del balcón.

Tijuana, México, Mingus. Cuernavaca, la muerte de 1979. México le guardó de la vida. Guárdanos a nosotros de la nuestra, Sir Charles.
Goodbye Pork Pie Hat by Charles Mingus on Grooveshark

lunes, 9 de abril de 2012

God bless the child

El sábado 7 de abril Billie Holiday hubiese cumplido 97 años. Para mí los ha cumplido.

9 de abril de 2012. España. 20:52: ¿Estás ahí? Perdona que no me acordase el sábado (a partir de ahora tendré que marcar otra fecha en el calendario. Tengo que borrar alguna. Ya sabes, la vida y tal; así que me viene bien añadir la tuya).

20:54: Se me hace muy complicado olvidarte. Porque casi siempre te me apareces en algún momento, así, sin avisar (y me desgarras, puñetera, siempre fuiste mi puñetera preferida).

20:57: Sólo te faltó conocer a Gardel. Tú tenías alma de tango.

20:58: A veces me parece que estás más guapa de lo que me merezco.

20:59: Qué cojones hacía cuando no estaba enamorado de ti.

21:01: Tengo una foto tuya ahí arriba y te estoy mirando. Con tu permiso, sigo.

21:02: Se me hace extremadamente difícil hacerle un regalo a alguien que de manera invariable me hace llorar, sonreír, sufrir o callar en el intervalo de tres minutos (pu-ñe-te-ra).

21:04: Estoy enamorado.

21:09: Aquellos clientes.

21:10: Cántame un blues.

21:11: Si yo soy Press, tú eres mi Lady, y las luces se apagan y la gente se va, y comienza a sonar el piano.

21:12: Sólo somos unos niños. God bless you.
God Bless The Child by Billie Holiday on Grooveshark

lunes, 26 de septiembre de 2011

Brother Lee (ficción)

Lee Young, drummer and brother

Me imagino que soy Lester Young. Pongámonos en el caso, si alguna vez alguien me llamó Prezz y yo no me negué al título, sino que al contrario me gustó la etiqueta, porque Lester tuvo una vida que me hace identificarme de alguna manera. Pongámonos en el caso y soy Lester Young, aunque me falte una Lady Day. Soy Prezz, o Lester y estoy por fin en el Olimpo, es un decir, de los dioses, porque ya sólo tocaré con mi Lady una vez más, allá por el 57. Con el poco pelo que me queda. Estamos pues en el 57 y yo me pongo contento y no sé qué hacer sino que correr e ir rápido a decírselo a alguien. Tengo que comentarlo, Lady y yo, una vez más, Lady Day que nunca toqué, pero para amar no es necesario tocar, sólo mi saxo y Lady su voz, si se puede tocar la voz de un genio como Lady fue. Lady and me, año 57, después de tantos, en que yo no la olvidé y Lady tampoco, lo sé, y mira que quise descolgar ese teléfono unas cuantas veces. Pero hoy me llamaron y me dijeron, ahí estará Lady Day, en un set de televisión, otros músicos y tú, pero a mí lo que me importaba no eran los otros, sino que estaría Lady Day. Y de llamadas y teléfonos va el día porque a alguien le tengo que contar. Y cojo la libreta, la dejo después porque en definitiva tengo que decirlo rápido y ya, y no pienso mucho, descuelgo el auricular y llamo a mi hermano. Y le cuento que Lady Day otra vez, pero no otra vez, me dice mi hermano, hace cuánto tiempo que Lady y tú no lo hacéis. Pienso para mí y le miento, no, Lee, creo que no te acuerdas que hace un par de años. Miente otra vez, pensará mi hermano Lee, y le comento que  estaría que viniese él, mi hermano Lee, a tocar con nosotros, total no me acuerdo casi ya de los otros, nombres sonoros pero mi hermano ante todo, y le comento que venga él a tocar esa batería, y mi hermano Lee me dice que él ya no está para esos trotes, me dice, man, tú no ves cómo han cambiado los tiempos y el tempo, tú sabes que yo no doy para el bop, y qué más dará, si tocaste con el King Cole, le digo yo y le convenzo para que venga a tocar con nosotros, Lady Day y los otros, ese día. Te verán por televisión, más gente de la que nunca nos vio en toda nuestra puñetera vida. Lee se lo piensa y accede, pero yo no lo veo muy convencido. Y pienso que ésas son las cosas que se hacen por los hermanos, pero no lo digo, en ese segundo en que calla antes de que me diga que sí.

Y llega el día que me re-uniré con Lady. Y somos los primeros en llegar mi hermano y yo. En el estudio de grabación aparte de las cámaras y el personal difuso, como siempre ocurre en estos set, que nunca sabes a qué se dedica cada quién, quitando a esos operadores de cámaras, en ese estudio hay una silla en una esquina, y mi hermano Lee se sienta en ella y no sabe que el resto del tiempo hasta que se apaguen las luces y se acabe la sesión allí se quedará mi hermano Lee. Porque como se temía él pero no yo, porque yo sabía quién eran los otros a pesar de que sólo me importaba Lady, había un batería asignado de antemano, y un trombón, y el pianista, una trompeta y otra más, y un bajo y hasta un guitarra. También estaba el bueno de Ben Webster, y Hawkins. Y entonces apareció Lady y yo me olvidé de todos y, Dios me ha perdonado (me lo dijo personalmente poco tiempo después), me olvidé sobre todo de mi hermano Lee, al que traje engañado (aunque yo creo que aun a sabiendas del engaño quiso venir porque quería ver a Lady. Todos los hermanos tenemos cosas en común, fuera de la semejanza física o los defectos. Y Lee también miraría mucho a Lady, desde esa esquina en que la oscuridad era completa gracias al color de nuestra piel, esquina que pareció ser concebida para mi hermano Lee). Y allí cantó Lady, y allí no había más que Lady, porque estábamos los otros, sí, pero cerca del olvido, y mi hermano Lee era la misma palabra olvido. Y mis ojos brillaron. Y Lady cantaba. Y mi hermano me dolía porque no pudo ser parte de los otros. ¿Alguna vez le dije a Lee cuánto le quería? Y pareció que Lee aguardara eternamente su turno apartado en esa esquina. Y con él juntos todos en su mente, el King Cole, su hermano Prezz, nuestra Lady. Y le quise decir al salir a mi hermano Lee que nos acompañara a Lady y a mí. Pero no pude más que mirar a Lee y callar porque Lady ya me cogía del brazo y la noche sí que iba a ser eterna. Y entonces le rogué a Dios que me perdonara, otra vez me perdonara.