jueves, 20 de junio de 2013

I'm only sleeping



Y Chet Baker tocarás el piano después de que agotes tu trompeta y antes de que saltes por esa ventana de Amsterdam y alguien sabe cómo decir My ideal así como tú lo dudo y Gerry Mulligan también se enamoró de ti porque el día que tocaste con Charlie Parker el pájaro te miró en la foto famosa tocas un piano y la mujer que te acompañaban muchas tú tocabas en el directo la voz Let’s get lost rompes la voz y los dientes partidos malas noches en tu noche no sabías el día con gafas oscuras y el flash que deslumbra tus fotos son famosas que no hagan más allá del blanco y negro moriste pronto en los años cincuenta murieron todos pero tú tocabas la trompeta en Italia cuando amarte era tu ocio y más allá de las mujeres y veinticinco años te fuiste dejas huérfanos los hijos nosotros millones cantamos llorando mil mujeres cry for you Alone together de ti callando moriste en todo el tiempo tu sombra no poder soñar en mitad del recuerdo si tu trompeta la voz y todos los que enamoraste dejas el But not for me nosotros peor no poder castigarte tu trompeta salva vidas mirando lo gris que pintaste las notas y el aliento del sabor en tu compañía resistes la soledad en días como hoy que no llueve más que junio y el verano de calor incierto perderse la mejor posibilidad porque cantabas ayer y mides tus palabras y oímos tu todo en paraderos comunes allí aquí no nos mereces toca el piano y la trompeta ¿que tiraste también por la ventana? escúchanos decir tu Chet no nos oyes verdad y ese lugar donde una vez nos verás a todos te queremos en la inmensidad de tu no nos olvides son las noches sólo estás durmiendo.

domingo, 9 de junio de 2013

Dios existe

DEP

Bueno, pues ya lo habrás visto. Ya habrás averiguado si todo era un mito, si de verdad había algo, si todo era una patraña, si no había nada, como tú te temías. O quizá te has llevado una sorpresa y has dicho, “¡coño, si existes!” y te habrás carcajeado sin mucha malicia ante Él, y le harás dicho que no, que no es por ti, es que por ahí abajo no las tenía todas conmigo. Y entonces habrás preguntado si ahí se puede fumar, como si te estuviéramos viendo. Ya puestos. Y entonces Dios, que todo lo sabe, te habrá preguntado cómo te llamas. Y tú, que de esto algo sabes, le habrás dicho si estas cosas no las hacía normalmente San Pedro, y Dios te habrá dicho que sí, pero que hoy es domingo y San Pedro tiene fiesta. Y tú habrás asentido y habrás dicho “claro” y le habrás dicho que te llamas Elías, y le habrás dicho a Dios si quiere un cigarrillo. Y él te habrá dicho “como el profeta”. Y tú habrás dicho “como el profeta”. Y a qué te dedicabas, habrá inquirido él. Jugaba de delantero. ¿Eres futbolista? Era, hasta que me cansé de las pelotas. Como le habrás caído bien a Dios (y, esto no se puede decir, pero es tan real como el cielo y la tierra, Dios fuma y te ha aceptado el cigarrillo), habrá considerado tus palabras gruesas como pecata minuta. O, como Dios lo sabe todo, habrá considerado que forman parte de ti igual que el color blanco de sus vestiduras. Pero de eso hace ya tiempo, lo del fútbol digo. Y te habrán entrado ganas de preguntarle de qué equipo es Dios, pero como Dios lo sabe todo, se habrá adelantado y te habrá dicho que del Athletic. Joder, Su Señoría, ni que lo hubiera elegido a intento. Ya ves, Elías, pero son cosas que tienen que quedar entre tú y yo. Además, en casa no me dejan ver mucho los partidos. Para lo que echan, le habrás dicho. Y Dios, resignado, habrá repetido “para lo que echan”. Y te habrá seguido preguntando y, claro, habrá llegado el momento en que le hayas tenido que decir que te dedicabas a esto del cine. Y en ese momento Dios, que estaba anotando en una libreta (la escena te ha recordado al paciente acostado en un diván ante el psiquiatra) todo cuanto Él creía necesario y oportuno, se habrá levantado y te habrá confesado que, además del Athletic, es un fan de Katharine Hepburn. Me encantan sus películas y… tiene unas piernas divinas, válgame la expresión. ¿Tú haces películas con ella? Lo siento, Pater, sus películas me encantaban igual que a Usted, pero yo fui de otra época y otro rollo. Y le habrás soltado la retahíla: La caza, Peppermint Frappé, Ana y los lobos, Cría Cuervos… Y él habrá insistido: “sí, sí, pero ¿y con Fred Astaire?” Fred Astaire bailaba como los ángeles, pero a mí me pilló lejos. Cuando mi nombre salía en los títulos de crédito, el silencio se hacía en el cine. Yo, Pater y con perdón, acojonaba. De repente Dios habrá adoptado un rictus serio y habrá recuperado la compostura, carraspeando. Y qué tipo de películas eran. Algunas de dos rombos, pero nada, tampoco enseñaba mucho. Y habrás pasado de decirle que lo tuyo era cine con mensaje porque no te apetece repetir lo de siempre (la censura, Franco, etc, etc). Y le habrás dicho a Dios si esto va para largo, que si así fuera, te trajera una silla o algo. Te la traen, como si un ángel la hubiera traído volando porque tú no has visto cómo, y mientras te encuentres esperando (la cosa efectivamente va para largo y todavía estará Dios deliberando consigo mismo), le pedirás permiso a para sentarte a su lado (a su derecha, si no le importa mucho). Tampoco uno se muere todos los días y la mañana no ha salido mala. Así que te quedas sentado, con Dios, y miras el paquete. Te das cuenta de que aún te queda un poco más de tabaco. 

martes, 28 de mayo de 2013

Amour

Love: Nica, Monk (c) Ben Martin

Preciso de ti para que me confirmes una cosa, y será tan cierto como que un día acabará este invierno perpetuo. Como que estas manos volverán a acariciar. Como que la sangre casi nunca llega al río. Como que me llamo Jimmy (Stewart, y Lester). Confírmame que Ruby my dear y que tú sois las cosas más hermosas después del séptimo día. O qué. John Coltrane y Thelonious Monk en 1957, con Wilbur Ware y con Shadow Wilson. O en directo. O en su casa con batín a solas con Nellie, crepuscular. Out of nowhere. O cuando te llamaba Nica sin dream. In dreams. Ruby que fue antes que Nellie y es que todo no se acaba a la primera. Envidia de Monk. Monk dedicando su piano a tres enamoradas. ¿Solo Monk?

Preciso de ti para confirmar que todos somos Monk dedicando pianos. Solitude de Monk regalando pianos; envidia, deseo. Hoy suena Monk. Proclamo, Día Monk. My dear.

lunes, 6 de mayo de 2013

Do you know what it means


Sacas ese fajo de algo (cartas y fotografías viejas) que, me dices, te regalaste una vez por tu cumpleaños. Las encontraste en ese puesto, te enamoraste de todo lo que aquel chico con acento francés ofrecía. No niegues, le echaste el ojo. Le gustaste, pero lo único que hiciste fue rozarle los dedos al alcanzarle el billete. Lo estoy viendo. Quédate con la vuelta. Y te marchaste. Y me dices señalando las cartas y las fotografías que habías esperado un momento como éste, con alguien, y que yo soy ese alguien. Y sacas el fajo de cartas y de fotografías. Si fuese dinero, seria un buen fajo de dinero, pero sólo son cartas y fotografías viejas. Y no darían mucho. Lo parecen y son muy viejas. De ésas que te huelen a algo. Ahí queda algo, y tú quieres descubrirlo, conmigo. Antes, me dices, ya puedes ir poniendo alguno de esos discos. Vinilos. Es de esas noches en que resulta obligatorio odiar las grandes tecnologías. Y ponte guapo. Me echas el piropo y salto, pongo un disco al azar. Es un directo de Dexter Gordon y Wardell Gray. Coges el fajo de cartas y de fotografías, desempacas y descubrimos nuestro tesoro. La mayor parte de la fotografías, mujeres desnudas, con manuscritos en inglés y francés. Me traduces las que no entiendo. Dedicatorias amorosas y de las otras. Es Nueva Orleans, describes. Y aparecen más y más mujeres. Lees una carta en el idioma. Repites mucho la palabra. Jass, y las eses las dices para que la cosa quede clara. Ese matiz. Traduces y Dexter Gordon enardece de tal manera y yo miro las fotografías y tú doblas la hoja (ese doblar de la hoja) y sigues leyendo. Alguna tiene todavía el sobre. Miras las fotografías. Te asaltan las dudas respecto a la edad de alguna de las chicas que posan (labios de grueso carmín). Hay expresiones que me dices que son bastante intraducibles y tú me las dices tal cual. Agrupamos las fotografías, son como ¿treinta? Según nos van pareciendo que hay que ponerlas en un lado o en otro, según un criterio improvisado y anárquico, bastante libre y muy nuestro, las ponemos. Alguna fotografía hay que merece bastante la pena mirarla. Pensamos que alguna de las cartas puede ir dirigida para una de esas chicas que posan. No hay ninguna chica que repita en dos fotografías aunque en el fondo todas tengan un parecido razonable. Como el jazz, te digo pedante. Me miras seria y luego me perdonas y te sonríes para recordarme que yo soy ese alguien. Wardell Gray. ¿Alguien puede hacerle un monumento a Wardell Gray, joder? Y repites otra vez esa palabra, con las eses. ¿Alguna vez te he dicho que tienes que hablar (me) más en inglés? Y decir esas palabras que acaban con esas eses que sólo dices tú. La fecha. Más o menos de los mismos años. ¿Y si es el mismo quien las escribe todas? La letra, Doctora Watson, es muy parecida en todas. Con el gesto que pones no hace falta encogerte de hombros y no sé interpretarlo como un sí o como un no. Y lo que lees ahora te pones a decirlo de esa manera. Igualito que Bessie Smith, por qué decirlo de otra manera. Esto se lo han escrito dos mujeres. Y haces una pausa. Entonces soy yo el que hace el mismo gesto que tú antes. Mal, por descontado. Y tú me hablas de Talulah Bankhead y yo de la Baronesa de Koenigswarter. Y entonces dices jass… y yo digo Jelly Roll (pero ya descuadrado) Morton. ¿Y cuánto llevan esos dos hijos de puta con esa improvisación que no se acaba ni a la de tres? Y una de las chicas de la fotografía se ríe, enseñando cuánto le gusta reírse (y más) con esos dos dientes separados. Ese tipo de risa. Y terminamos de ordenar las fotografías con la chica de la edad equívoca. Y la miramos. Y nos encojemos, de hombros y por dentro. Y ponemos otro disco porque Dexter Gordon se ha ido a los lavabos. Y Wardell Gray se morirá pronto. Y no podía ser otro el disco y otra la chica. Y tú dices jass… y Lester, y aquí evidentemente es cuando llega el fundido en negro.